Bueno, un poquitín. Cuando escribí esta canción, no imaginé que me iba a dar tantas estimaciones como compositor. Esta canción que vamos a recordar ahora y que dice...
¡Ah! Antes nunca estuve así enamorado. No sentí jamás esta sensación.
Ya te dejo, ya te dejo. La calle parece más buena. Todo es diferente gracias a la... La felicidad De sentir amor De sentir amor Che, nosotros que... Ya van a estar por llegar, viste como son A mi corazón Es horrible, Padrito La felicidad De sentir amor Hoy hace cantar A mi corazón Cuando los griegos pensaban la felicidad, la consideraban el fin de todos nuestros actos.
El bien supremo al que aspira todo hombre, alcanzar la plenitud. Algunos pensaban la plenitud como la posibilidad de realizarse. Otros como alcanzar el autodominio o la paz interior.
Y otros como la autonomía, la independencia plena. Pero la pregunta eterna siempre ha sido, ¿es posible alcanzar la plenitud? Felicidad.
Muy bien, entendemos. ¿Es la felicidad algo alcanzable? ¿O debemos considerarla como un horizonte siempre abierto?
¿Como una búsqueda imposible de lo imposible? ¿O sí o sí? La felicidad, la felicidad, de sentir amor. La noche me dijeron que se pudre el estómago.
Yo por la duda no. Pero tampoco seas tan paranoica. No, pero no es paranoica, simplemente es cuidarme. Hay cosas que no se pueden hacer. ¿Qué?
Así te mantenés Ese es el secreto Así te mantenés Buenas, buenas ¿Cómo anda muchachos? Tanto tiempo ¿Qué haces Filo? ¿Cómo vas zurdito?
¿Todo bien? ¿Qué haces? ¿Todo bien?
¿Qué haces zurdito? Lindo el boliche, ¿eh? Gracias.
Hola, ¿cómo andas, Silvita? ¿Todo bien? Muy bien.
¿Cómo andas, linda? Bien, Silvita. ¿Todo bien?
Bien, ¿vos? Qué bueno. ¿Qué se cuenta?
¿Todo lindo? Bien. Mirá, les quiero contar una cosa.
Me acaban de entregar mi nueva nave. Me acaban de entregar mi nueva nave. Sé que la vida te sigue sonriendo a vos.
Bueno, no me puedo quejar. Si acá hay un tipo feliz, ese es Santiago Laceras. Departamentos en Punta del Este, veleros, mujeres, éxito en los negocios, vacaciones en lugares paradisíacos, salud...
...portable. En fin, un tipo pleno, ¿no? Pleno si asociamos felicidad a consumo. Vivimos tiempos donde la felicidad parece indisociable de nuestra propensión a consumir y de la propiedad de bienes materiales.
Cuando la felicidad se convierte únicamente en nuestro acceso material al consumo, no sólo se establece una conexión entre felicidad y desigualdad, sino sobre todo entre felicidad y alienación. Es un... Mira, prefiero mostrártelo porque no sabés, te vas a caer de culo. Trajiste tu propia vino. Sí, sí, es un vinito francés, pruébenlo.
No, no, es una cosa increíble. Che, no, no, no están picando nada, ¿qué pasa? ¿Qué pasa?
¿Llegaron hace mucho? Primero, porque en una sociedad capitalista como la nuestra, las personas tenemos un acceso desigual al mercado de consumo. Y segundo, porque al poner en los objetos y no en nosotros mismos la realización personal, la felicidad se vuelve algo inestable y efímero, tanto como los objetos de la que depende. Pero el principal y gran tema de la felicidad es su relación con el bien, ya que nos plantea dos problemáticas importantes.
Por un lado, puedo ser feliz haciendo el mal, y por otro... ¿Puedo ser feliz yo solo, habiendo a mi alrededor tanta gente que sufre? No entienden la felicidad, mis amigos.
En esta mesa les aseguro que cada uno tiene una definición diferente sobre el tema. Por ejemplo, Mateo, un socrático. En este momento debe estar pensando que Santiago es un consumista superficial, que equivoca el camino.
Que la felicidad, según el Sócrates platónico, pasa más por el desarrollo del saber y jamás por las cuestiones materiales. Nada que esté basado sólo en lo corpóreo o en lo material, como la fama, la riqueza o el placer, puede hacernos verdaderamente felices. Nada que esté basado sólo en lo que está en el desarrollo de nuestro intelecto, en la expansión de nuestro saber. Conociendo la verdad, se alcanza la felicidad. El saber y la felicidad están íntimamente ligados.
Por eso se trata, como se leía en el oráculo de Delfos, de saber bien quiénes somos y en qué parte de la trama estamos situados. Conócete a ti mismo. Esta es la forma de alcanzar la felicidad. ¿Un poquito de vino no querés?
Bueno, un poquito. Un poquito, eh. Un poquito. Suficiente, suficiente, está bien, gracias. Hoy puedo tomar un poco de vino porque jueves...
Hilda, la aristotélica. Para ella, el sentido de las cosas es que tienden a una finalidad. Un poco nomás está bien, sí.
Bueno, si te hace bien. Sí, además, está comprobado que tomar un vasito de vino en las comidas hace bien, ¿no? Sí, sí.
Entonces está bien que pueda tomar. Salud. Un traguito no te hace nada, salud. Si, no pasa nada.
Bueno, yo estoy tomando de más, me parece. Pero, ¿cuál es la finalidad del hombre? Mejor no. ¿No manejamos? No, no, no, vine.
Gracias. Hoy puedo tomar un poco de vino. Está muy rico, la verdad. ¿Para qué existimos? Un poquito de queso, hace una.
Está bien, está muy bien. Aristóteles sostiene que la finalidad del hombre es la felicidad. ¿Cómo la alcanzamos?
Desarrollando nuestra arete, nuestra excelencia, nuestra virtud. Aquello que nos es más propio, aquello que nos hace ser lo que somos. ¿Y cuál es entonces la virtud del hombre?
La virtud del hombre es pensar. ¿Y cómo la alcanzamos? Dominando a través de nuestro pensamiento los instintos naturales.
La razón busca siempre la prudencia. La razón busca siempre la prudencia. El equilibrio entre dos extremos ni comer desmesuradamente ni morirse de hambre La felicidad es el encontrar para vos, Hilda, el punto medio entre los extremos Si, mi amor, el amor es excelente. Dios mío.
¿Qué hace flaco José acá? ¿De dónde lo sacaron? ¡Buenas!
¡Buenas! Son los ministros de su... ¿Y qué? ¿Que vos la... ¡Pero sí!
Jesús, ella duele... ¿Vos podés creer que me lo encontré comiendo tela? Tela.
Vos lo encontraste y yo también lo encontré. ¿Ah, sí? ¿Hace cuánto?
Y... no, no, no, hoy cuando... ¿Qué pasa? ¿Trescientos y cien?
Bueno, yo me lo encontré comiendo tela pero hace una semana. ¿Qué pasa? Te veo una vez.
¿Qué vivía tela? ¡Trescientos y cien! No, no, no. Este tipo es un estirado.
Déjalo que disfrute. Ernesto, escucha, Ernesto, ¿qué está haciendo? Está en la casa.
¿Qué está haciendo? A ver. Prestemos un poco de atención.
Esto se está poniendo interesante. Observemos por un minuto a Delfina, la Epicúria. Toda la ética Epicúria está basada en la máxima evita el dolor y busca el placer. Epicuro sostiene que el dolor se nos presenta sobre todo en aquellas cosas que nos generan dependencia y tememos perder. Liberarnos de ese dolor Es aprender a desligarnos de las cosas, entendiendo que nada es para siempre.
En especial, nuestra propia vida. Y por eso Epicuro llamaba a no temerle a nuestra propia muerte. El más grande placer, y por ello la más grande felicidad, es alcanzar la paz interior, la imperturbabilidad del alma.
Este es el modo en que hay que entender al hedonismo epicúreo. ¿Qué es el hedonismo? El hedonismo es el culto al placer. Es alcanzar el placer por los mínimos detalles.
Por las pequeñas cosas. Como el placer por el mero caminar. O el placer por la mera existencia.
Vino, vino, vino, vino, vino, vino, vino, ¡salud! ¡Salud! Pero, ¿se puede llegar a ser feliz acá en la tierra?
¿O la felicidad es siempre un imposible? Y bueno, al final lo conocí ahí en el barrio, me enamoré y me quedé trabajando. Y como que se hizo parte de mi vida y me quedé ahí.
Está bárbara, que vos siempre tuviste espíritu combativo desde la escuela ya. No se acuerdan de la pintada, por favor. Que pintaba Eva, que tenía 10 años, es increíble realmente. Todo, todo, todo. Todo para probar.
Llegado. Pero, ¿se puede llegar a ser feliz acá en la Tierra? O la felicidad es siempre un imposible.
Esto es un estado al que se arriba, pero después de esta vida. Muchas religiones insisten en esto, pero para Alicia la felicidad solo es posible en la medida en que nos comprometamos con la construcción de un mundo nuevo, realizando las acciones que nos corresponden como ciudadanos comprometidos. Sí, fue raro, pero bueno, es así.
O sea, se puede pelear por la felicidad futura, pero alcanzarla aquí, en la vida mundana. Alicia pelea por la idea de otro mundo venidero, donde todas las miserias e injusticias sean redimidas. La felicidad es una construcción utópica, pero una utopía realizable por la que vale la pena luchar. Parafraseando a Hegel, no se puede ser feliz en un mundo infeliz. La pregunta que puede surgir observando a Alicia es si la felicidad es un asunto privado o un asunto colectivo.
En la modernidad, con el desarrollo del liberalismo, la felicidad se volvió un asunto privado. Cada cual empezó a tener la libertad de elegir el modelo de felicidad que quiera, pero de la puerta de su casa para adentro. Ahora bien, de la puerta de casa para afuera. ¿Qué pasa? No, flaco, en serio te digo.
Hoy en día todo el mundo se caga en todo el mundo. Es así. Para Manuel, un tiano, más importante que la felicidad es cumplir con el deber. Mirá a quién le vengo a hablar yo también.
Para Kant, la naturaleza de la ética no está en la felicidad, sino en el deber. La clave del sistema es que colectivamente existan reglas formales que garanticen que ninguno con el fin de alcanzar su propia felicidad avasalle la persona del otro. Primero está el cumplimiento de las reglas y después la felicidad privada.
Música José, José, ¿flaco sos vos? ¿Qué haces José? ¿Flaco sos vos? ¿No me conoces?
Soy el Uru Vení acá, soy el Uro. Vení. Vení dame un abrazo.
¿Cómo saber si actuamos correctamente? ¿Sí? ¿Flacos somos? Muchas veces nuestras inclinaciones naturales nos desvían.
Kant propone para ello una fórmula, el imperativo categórico, que dice así Obra sólo según aquella máxima que puedas querer que se convierta al mismo tiempo en ley universal ¿Qué haces ahí parado? Si yo voy a ser indiferente con el otro, debo pensar hasta qué punto es posible una sociedad en la que impere el egoísmo. ¿Es posible? El cinismo es una filosofía que entiende que los grandes problemas humanos se encuentran en el abandono que el hombre ha hecho de su naturaleza original. Nada hace más infeliz al hombre que la civilización y por ello postula un retorno a la naturaleza y a las costumbres más animales de los hombres.
El origen del nombre tiene que ver con el comportamiento de Diógenes, que vivía como un perro. Comía carne cruda, decía malas palabras, se masturbaba y defecaba en público. Le escupía a la gente. Su idea radical de libertad, su desvergüenza y sus constantes ataques a las costumbres, a las tradiciones y a los modos de vida social.
Constituían su camino hacia la felicidad. ¿Qué es la felicidad entonces? ¿Alguno de los amigos podemos decir que es el más feliz de todos? No creo. ¿Qué es lo que tienen en común?
O mejor dicho, ¿tienen algo en común? ¿No será la felicidad la búsqueda del hombre por poder resolver sus propias limitaciones? ¿O dicho de otro modo, no será la felicidad el comenzar aceptando que la condición humana es que no lo podemos todo?
tal vez la felicidad no trate más de saber quién es su amigo. somos y de saber que esta búsqueda no tiene respuesta. Yo ando por el mundo encantado por colores que no sé el nombre Colores de almodóvar, de fría calo Colores, conozco helados cubre Por eso presto atención a mis amigos Ellos son mi segunda piel, mi cápsula protectora Y quiero estar acá para cuidarlos, estar en cada cosa, filtrar lo malo, yo ando por el mundo divirtiendo gente y llorando por teléfono y viendo morir de hambre. A los chicos que tienen hambre Por la ventana del auto, la ventana del cuarto Esta tierra por la ventana, ¿qué es esto, qué es esto?
Todo cuadrado y bajo control