Un día como hoy, hace 160 años, nacía Mary Helen Richmond, la figura clave en el proceso de profesionalización del trabajo social, a quien como reconocimiento a esta labor el Smith College School le otorgó en 1921 el título honorífico de Master of Art por establecer las bases científicas para una nueva profesión. Nació el 5 de agosto de 1861 En Belleville, Estados Unidos, al inicio de la guerra de secesión, y su vida transcurrió en un país signado por transformaciones profundas y vertiginosas, tanto en lo político, como en lo económico, demográfico, social, cultural y religioso. El fin de la guerra, en 1865, trajo como consecuencia una verdadera revolución, donde el norte triunfador dio lugar al surgimiento de una nación industrial, moderna, antiesclavista, liberal, defensora de los ideales democráticos y estableció las condiciones para una acelerada expansión económica, política y cultural. Ello se vio reflejado en el veloz crecimiento de las ciudades, el avance de la ciencia y la tecnología, el acceso de las mujeres a la educación superior y Norteamérica.
Se convirtió en una esperanza de paz y progreso para millones de inmigrantes de Europa y Asia que esperaban construir un futuro dejando atrás la miseria, las persecuciones políticas o religiosas. Sin embargo, la pobreza, el desempleo, la discriminación y la explotación laboral también fueron moneda corriente. Sus padres... fueron trabajadores de escasos recursos económicos y debido a la temprana muerte de ambos a causa de la tuberculosis fue criada por sus tías y abuela materna en Maryland, Baltimore en un ambiente de discusión sobre el sufragio femenino, la situación de la mujer la discriminación racial, la política, la esclavitud, la religión ya que ellas estaban fuertemente implicadas en movimientos radicales Dado que su familia no acordaba con la filosofía y métodos educativos de la época, su educación tuvo lugar en el hogar y, según sus propias palabras, su infancia no fue rica en bienes materiales, pero sí en ideas y libros. Fue su abuela quien la estimuló constantemente a leer, a pensar por ella misma y a sacar sus propias conclusiones.
Durante su infancia y adolescencia, desarrolló una pasión por la lectura que jamás abandonó. Sus autores predilectos fueron Dickens, Shakespeare, Emerson, George, Eliot, Raskin, Henry James, Carlyle, quienes describieron con crudeza las consecuencias de la revolución industrial, las condiciones de vida de los obreros, la pobreza, y realizaron agudos señalamientos de carácter político y filosófico. Citando a Quincy afirmaba, el conocimiento que no puede transformarse en poder termina siendo una mera basura intelectual.
Esta pasión la acompañó toda su vida, creando un club de literatura clásica en la escuela secundaria y posteriormente grupos de lectura en el trabajo profesional con obreras industriales y mujeres trabajadoras. Tenía especial preferencia por las obras de Shakespeare en las que las mujeres cuestionaban y desafiaban normas y mandatos culturales. A lo largo de su vida participó en el movimiento reformista, formando parte de una generación de mujeres que lucharon por su emancipación y la de los grupos más desprotegidos, que rompieron el modelo burgués y cis-heteronormado imperante, universitarias, solteras, sin hijos... Con independencia económica y en numerosos casos optaron por el celibato o eligieron a otra mujer como compañera de vida.
En 1878, al finalizar sus estudios secundarios, se muda junto a su tía a Nueva York y luego de extensas y agotadoras jornadas laborales, se inscribe en la Cooper Union, la primera institución en ofrecer clases gratuitas y nocturnas para mujeres y obreros. Si bien no pudo culminar los estudios secundarios, Se formó como una rigurosa autodidacta, manteniendo un contacto y diálogo fluido con pensadores y científicos de las universidades más prestigiosas. Buscando nuevas oportunidades laborales, descubre el trabajo social por accidente, al ingresar en 1890 como tesorera asistente en la COS, la Sociedad de Organización de la Caridad de Baltimore, donde inicia su intensa carrera profesional. Lejos de las imágenes, caricaturizadas de la COS y de las actividades filantrópicas de la época, el rol de Daniel Gilman, su mentor, presidente de la Universidad John Hopkins y miembro principal de la Asociación de Ciencia Americana, fue fundamental para la consolidación de esta institución como una asociación universitaria en la comunidad, que permitiría sistematizar las prácticas religiosas y seculares que venían desarrollándose desde hacía años en el campo de la caridad, para resolver los graves problemas de la ciudad.
Un año después, en reconocimiento a su liderazgo y capacidad, fue designada como Secretaria General, a pesar que no contaba con las credenciales necesarias en términos de educación superior, sexo, posición social o tradición familiar. Inspirada en las experiencias llevadas a cabo en la COS de Londres, en la obra de Octavia Hill, Sir Lodge... Los escritos de las filosocialistas ingleses, la filosofía y propuesta de los Settlement Houses desarrolló durante 11 años una intensa actividad en cuanto a organización institucional, supervisión de la atención de casos, presentación de trabajos en congresos, participación activa en las asociaciones profesionales.
Frente a las falencias que observó en relación a la formación De las trabajadoras de la caridad comenzó un incansable accionar en pos de la profesionalización del trabajo social, la creación de centros de formación especializados y producción escrita. En 1899 publica su primer libro, Visitando amigablemente a los pobres, un manual de orientación y formación para trabajadores y trabajadoras de la caridad, donde propone una serie de principios como la importancia de desarrollar un plan de largo plazo, personalizado, prolongado, intensivo, con claros objetivos. Para ello, era imprescindible un conocimiento acertado de los hechos principales de la historia familiar, de sus planes a futuro, de tener en cuenta sus recursos, estableciendo siempre una relación amena, de confianza con los miembros de la familia y la mayor paciencia. En toda su obra se observa la importancia de centrarnos en los aspectos positivos de las personas y familias llevando a cabo un trabajo constructivo basado en la educación y el desarrollo de habilidades para desarrollar la autosuficiencia económica y la autonomía.
En esos años escribe artículos y da conferencias respecto del sentido, funcionamiento y organización de la COS y sus estrategias. de lucha contra la pobreza. Apostaba a la prevención y su superación a través de la cooperación, la solidaridad, la educación, la legislación laboral y sanitaria, articulando los avances científicos con la experiencia acumulada. La distinción entre pobreza e inmoralidad fue un paso significativo en la evolución de su pensamiento.
Asimismo, ni ella ni Silfa Smith creyeron que las personas destinatarias de ayuda fueran intrínsecamente más perezosas o moralmente menos dignas que otras, incluso las de mejor posición económica. Y se propuso cambiar la imagen elitista de la COS, propiciando el reclutamiento de visitadoras y visitadoras pertenecientes a la clase obrera, quienes estarían en igual de trato con respecto a las personas a asistir. También fue muy crítica del capitalismo laissez-faire, de los aristócratas conservadores siempre atentos a cualquier justificación que les evite dar ayuda a los pobres, de las formas de ayuda de las mujeres de la nobleza, incapaces de desarrollar la autosuficiencia, corroyendo el respeto de las y los trabajadores, y también de los socialistas que despreciaban la provisión de recursos materiales en pos del advenimiento del igualitarismo, aunque consideraba que los capitalistas eran siempre los peores.
Al igual que gran parte de las pioneras norteamericanas, se incorporó a la Iglesia Unitaria, caracterizada por una filosofía humanista, la creencia de que la Iglesia es un lugar de la vida, de la innata dignidad humana y la idea de progreso humano, con un fuerte compromiso social y político en defensa de las y los trabajadores, prisioneros, enfermos mentales y las mujeres, alentando a las visitadoras a apoyar las huelgas obreras y a involucrarse en la elaboración de proyectos municipales y reformas legislativas. En el despertar del siglo XX, Su nombre ya era reconocido en el campo de las instituciones de la caridad, motivo por el cual fue contratada entre 1900 y 1909 como Secretaria General de la COS de Filadelfia, una de las más importantes del país que atravesaba una gran crisis y planeaba una reorganización de sus actividades. Muy tempranamente había identificado la particular situación de las mujeres madres, viudas o solas, del impacto y diferencial de la pobreza estructural, los efectos del desempleo, de los bajos salarios, así como los efectos medioambientales de la industrialización, las viviendas insalubres y el hacinamiento. De manera que en ese periodo se destacó por sus investigaciones vinculadas a la necesidad de reformas legislativas, entre ellas, la protección de las esposas y madres, la prohibición del trabajo infantil, y la creación de tribunales de menores, logros alcanzados antes que se expandieran los seguros de salud, vejez y desempleo.
También participó activamente en un partido de la ciudad, fundando la primera organización de mujeres de Filadelfia, con un comprometido programa en la política social. En esos años, publicó El Buen Vecino en la Ciudad Moderna, que contiene objetivos, métodos de trabajo social y las formas en que los vecinos y organizaciones sociales pueden cooperar y utilizar los recursos de su comunidad. En 1900 fue designada como delegada americana en la Conferencia de Caridades realizada en La Habana y al año siguiente viajó a Inglaterra y Escocia donde profundizó el conocimiento sobre el funcionamiento de diversas instituciones y se entrevistó con sus principales referentes.
Un hecho fundamental en su desarrollo profesional fue la contratación por parte de la Fundación Russell Sage en la que quedó a cargo de un departamento abocado a la investigación social aplicada. Desde allí estimuló a sus colegas a producir conocimientos y publicar sus resultados. En el transcurso de esos años también promueve la creación y organización de diversas asociaciones profesionales.
Los años transcurridos Desde el desenlace de la Primera Guerra Mundial en 1914 hasta la Gran Depresión de 1929 estuvieron signados por profundas crisis económicas y altos niveles de desempleo. Ninguno de estos temas le fueron ajenos apoyando la postura de no intervención en el conflicto bélico a los objetores de conciencia y cuando Estados Unidos entró en guerra escribió artículos sumamente críticos sobre las consecuencias sociales y su impacto ¡Gracias! en la familia.
Elaboró una suerte de protocolo para la ayuda de emergencia ante el desempleo, creó un servicio de asistencia para las personas migrantes, un servicio para las familias de los soldados en el frente y editó para la Cruz Roja un manual donde describió los principios básicos del trabajo social. Su labor en la docencia universitaria se inició en 1906 con una serie de conferencias en la Universidad de Pensilvania. y en 1918 asumió la cátedra de caso social individual en la Escuela de Trabajo Social de Nueva York. En sus últimos años estuvo abocada a la preparación de materiales de enseñanza sobre métodos del trabajo social en las escuelas de Boston y Chicago.
Fueron años muy fecundos. En 1919 fundó The Family, la primera revista científica en el campo disciplinar. y en 1917 y 1922 sus dos obras más importantes, que lamentablemente tardaron años en ser traducidas al castellano. Inspirada en la concepción pragmatista de la ciencia, las ideas de Peirce sobre la producción de conocimientos como obra colectiva y social, se propuso descubrir las mejores prácticas, los procesos, métodos y procedimientos que condujeran a resultados verdaderamente sociales.
Teniendo siempre presente la relación del trabajo social de casos individuales con los procesos de reforma y cambio social. En su obra, el diagnóstico social aspira a que esta incipiente profesión adquiera autonomía, especificidad y se convierta en una auténtica técnica libre de las convenciones profesionales de gran arraigo como los tribunales, los hospitales o los centros docentes. Cuenta con más de 500 páginas y es el resultado de una pionera sistematización de experiencias profesionales donde resalta que además de la práctica es fundamental el conocimiento teórico el estudio de los procesos, el cuidado de las técnicas e instrumentos, como la entrevista, la observación, el registro, y reflexiona sobre los fundamentos filosóficos que deben orientar la intervención. Está dirigido a las nuevas generaciones de trabajadoras y trabajadores sociales y dedicado a Silfa Drego-Smith, a quien menciona como su inspiradora, maestra, consejera.
y con quien mantuvo una intensa relación emocional. En cuanto a los malos entendidos respecto de los aportes de la medicina a la elaboración de diagnósticos sociales, seguirá muy de cerca las lecciones del Dr. William Osler, reconocido hoy en Cuba como precursor de la medicina social y la salud pública, para quien la responsabilidad de la profesión médica es trabajar por la justicia social y el bienestar social amplio, servir al hombre común y encontrar las causas sociales de la enfermedad y el sufrimiento impregnando a la medicina del espíritu del socialismo. También citará a Richard Cabot, quien propone un trato humanizado de los pacientes y que los diagnósticos debían tener en cuenta el contexto social y comunitario.
Estaba convencido de que los médicos estaban siendo... Criminalmente negligentes al tratar los síntomas físicos sin hacer todo lo posible para encontrar y eliminar sus causas, asignando a los médicos la responsabilidad de investigar los asuntos familiares, las condiciones industriales, las relaciones amorosas, los problemas escolares, designando para ello a trabajadoras sociales para su capacitación. Por su parte, en caso social individual, cuyo título original fue ¿Qué es el trabajo social de caso?
Un estudio introductorio se propone buscar qué es el trabajo social de casos individuales por qué se recurre al mismo es decir, realiza una conceptualización sobre su naturaleza, objeto y fundamentos allí analiza intervenciones exitosas que hubieran tenido como resultado una verdadera transformación de la situación inicial pone a consideración una definición acerca del servicio social, de casos individuales, presenta alineamientos teórico-metodológicos dando prioridad a la relación dialógica, reflexiva y constructiva con las personas como base de la intervención. Critica las prácticas rutinizadas y burocráticas, apelando al desarrollo de la creatividad y de la imaginación constructiva para el abordaje de situaciones caracterizadas por su complejidad. A lo largo del texto Gracias.
Nos ofrece reflexiones sobre la relación individuo-sociedad, el papel del entorno y del medio ambiente, los procesos de cambio y una mirada crítica sobre el concepto de adaptación social. Los últimos capítulos están dedicados a explicitar y ejemplificar la relación recíproca y dinámica entre las diversas formas del trabajo social, el cambio social, la democracia y la interdependencia existente entre la mejora individual y colectiva. Desde el punto de vista filosófico y epistemológico, plantea una concepción humanista, global y dinámica del hombre y un enfoque comprensivo, es decir, global, integral, que toma el sujeto en todas sus dimensiones, contextos y relaciones significativas de su vida. Entre los principales autores de referencia, encontramos a filósofos pragmatistas y socialistas, psicólogos sociales, médicos, psiquiatras, abogados, historiadores. entre los más importantes George Smith, John Dewey y Graham Wallace.
Por último, adelantándose casi un siglo, incorpora las categorías de complejidad y diversidad. En una sociedad democrática, decir que todo hombre es igual a sus simijantes significa que cada uno tiene los mismos derechos a volverse diferente, a ser colocado en condiciones favorables a un desarrollo completo, a la diversidad. Por lo tanto, Todo programa de atención de necesidades sociales debe imponer como elemento unificador el reconocimiento de la maravillosa diversidad e igualar las posibilidades de todos. Tras intensos años dedicados a la profesión, falleció en Nueva York el 12 de septiembre de 1928. Tras su muerte, se publicó una obra basada en estudios de campo sobre las leyes de matrimonio en Estados Unidos. Y un año después, sus discípulas, Johanna Colcor y Ruth Mann, recopilaron sus escritos en una obra de más de 600 páginas.
Investigar sobre la vida y obra de nuestras pioneras nos lleva a reflexionar acerca de posibles formas de repensar la construcción histórica del campo disciplinar, de visibilizar, revalorizar aquello que pretendió ser arrojado por la borda en tanto lastre, pero que se niega a ser sepultado y a quedarse donde los vivos querían que lo hicieran. En términos del profesor Rinesi, que acude creativamente a las herramientas conceptuales que aporta la tragedia, podríamos decir que como en Hamlet, pretendidas difuntas como Mary Richmond o Jane Addams no piensan descansar en paz. Siempre estarán presentes para invitarnos a interpelar, problematizar, cuestionar y humanizar nuestras prácticas profesionales en pos de contribuir a la construcción de una sociedad más justa, libre, igualitaria. solidaria y democrática, porque como dice el tango, es el pasado que vuelve.